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Pastores2018-11-25T06:48:35+00:00

Antonino e Itzel de García

En la Provincia de Chiriquí nace Antonino García, su infancia se desarrolló en un pueblo de Puerto Armuelles, a los nueve años de edad entrega su vida a Jesús, en una iglesia de la localidad. Desde aquel momento inició a soñar en ser un ministro del Señor; como un buen soñador en ocasiones le predicaba a plantas que estaban detrás de su casa imaginando que era una multitud anhelando salvación.
Al llegar a los 13 años sale de su hogar con la bendición de su padre para conquistar sus sueños de ser un ministro. Siendo un joven de 16 años regresa a su provincia e ingresa en el Instituto Bíblico del cual se gradúa a los 21 años, para entonces sus sueños estaban tomando forma.
Ya a los 17 años era Pastor de una iglesia situada en un lugar llamado San Carlitos en la Provincia de Chiriquí, la cual tenía 30 miembros.
Se convirtió en Pastor evangelista Nacional e Internacional llegando a recorrer muchos países de América Latina, durante cinco años como evangelista experimentó un tiempo de preparación para lo que Dios le tenía más adelante.

La pastora Itzel de García nace en la ciudad de David, provincia de Chiriquí, a los doce años de edad toma la mejor decisión de su vida, aceptar a Jesús como su salvador personal, desde aquel momento su vida fue transformada, soñando predicar y servir a Dios.
En el año 1993, es nombrado el Rvdo. Antonino García junto a su esposa la Pastora Itzel de García como Pastores de una pequeña Iglesia en el Corregimiento de Alcalde Díaz, Más Que Vencedores una iglesia que para ese entonces tenía una membresía de 40 personas.
En la actualidad siguen pastoreando la Iglesia Más Que Vencedores, donde el Señor está respaldando sus sueños convirtiéndolos en una realidad llevándolos a nuevos niveles.
Las labores pastorales de Rvdo. Antonino García e Itzel de García son más que todo guiar al pueblo de Dios e instruirlo para que lo ame y le sirva con toda su alma y con todo su corazón. Hacer que otros conozcan la palabra de Dios; que conozcan de Cristo y su obra redentora; y ayudarlos a permanecer en el camino, mediante la consolidación y el discipulado, tratando de ser ejemplo y motivación para cada uno de los miembros de esta hermosa congregación.

Sus vidas se han completado en este ministerio que Dios les ha dado. Sintiéndose en el lugar correcto, y en el tiempo de Dios.
Creyendo que “En Dios Haremos Proezas”